09 septiembre, 2005

Testimonio de AMOR

Encontré una noticia en Veritas y al leerla la encontré maravillosa y se me llenaron los ojos de lágrimas. Debe ser porque como tengo una hija me es fácil comprender sus sentimientos y me hizo recordar...

Hace 4 años mas o menos (cuando recién había hecho las catequesis del Camino Neocatecumenal) le dije a una hermana de comunidad que para mi lo mas terrible sería la muerte de mi hija. Que sentía que ese dolor no lo podría resistir ni comprender. Ella me dijo dulcemente: "Dios no pide nada que uno no pueda dar". Después de eso mis temores desaparecieron por completo.

Este verano (27 enero 2005) tuve un sueño, (esa noche mi hija venía viajando de la playa a Santiago). En el sueño ella había muerto y yo estaba en su funeral en una sala blanca radiante... me desperté llorando, con mucha pena y oré al Señor.

Desde entonces siento que es prestada.

La verdad es que nadie sabe ni el día ni la hora. Para mi la vida es un don –un regalo hermoso- y Dios es el dueño.


Gracias Señor, por permitirme disfrutar de su compañía. Sólo te pido que me regales ser testigo de tu amor si ella muere antes que yo.

Testimonio de Susana Herrera
"La donación de órganos es un acto de amor, mi hijo ha sido mensajero de amor en medio de la muerte"
Testimonio de Susana Herrera, periodista, que donó los órganos de su bebé fallecido en accidente de tráfico
Fecha de publicación: 09/09/2005 22:40 Lugar: Sevilla

(VERITAS) El 21 de enero de 2005, a los siete meses de edad, el pequeño José Andrés moría en un accidente de tráfico. Sus órganos contribuyeron a salvar otras vidas, por la generosa decisión tomada por sus padres en medio de la terrible tragedia.

La madre de José Andrés, Susana Herrera, es periodista y presenta el programa religioso "Testigos Hoy", que se emite los domingos a las 00:30 horas en Canal Sur y a las 14:30 horas en Canal 2 Andalucía, fruto de un acuerdo entre Radiotelevisión Andaluza y los obispos de las diócesis de Andalucía. Desde el momento de la pérdida de su hijo, ha contribuido, contando su testimonio a través de diferentes medios de comunicación, a sensibilizar a la opinión pública andaluza sobre la donación de órganos.

Para Susana, este gesto que hicieron ella y su esposo ante la pérdida de José Andrés supuso "dar una oportunidad de vida a quien lo necesitaba", pues "ser cristiano es ser consecuente con la vida" de aquello que cree, y todo esto le ha ayudado "a ver con mayor amplitud el dolor de los demás", como ella relata en su testimonio a Veritas:

-¿Cuáles fueron los motivos que le impulsaron a donar los órganos de su hijo?
Susana Herrera: Cuando nos comunicaron "muerte cerebral", lo que hubiéramos querido escuchar es "hay una oportunidad para vuestro hijo", así que pensamos que si podíamos aliviar el dolor que otros padres podían estar pasando, era la mejor opción: dar una oportunidad de vida a quien lo necesitaba.
El donar órganos siempre lo he tenido presente cuando he tenido que viajar por motivo de mi trabajo, cuando uno se plantea un posible accidente; lo que nunca te imaginas es que un día tienes que decidir por la vida de tu propio hijo.

-¿De alguna manera, este gesto le ayudó a superar este terrible momento?
Susana Herrera: La muerte de un hijo es tan sumamente dolorosa que no es cuestión de superarla, sino de aceptar que la vida y la muerte forman parte del mismo misterio. Por mi manera de vivir la vida, gracias a todo lo que me han enseñado mis padres y transmitido todas las personas que han pasado por mi vida, he aceptado y comprendido el significado de la muerte y vida de mi hijo.
El tiempo no es un aliado, pero sí es fundamental lo que hacemos con nuestro tiempo. Sin duda el mundo de los trasplantes no me ha ayudado a superar la ausencia física de mi hijo, José Andrés, pero sí me ha servido, como yo lo llamo, "el bálsamo ante la tempestad del dolor".
Saber que un pedacito de mi angelito ha hecho posible que otros padres, otros niños hayan tenido una segunda oportunidad, hacen que en medio de mi silenciado dolor, pueda volver a sonreír, y por eso me gustaría algún día poder conocer a esos niños que José Andrés, desde el amor que nos ha transmitido, nos ha hecho vivir la vida más llena de esperanza.

-¿Cree que la donación de órganos puede ser un testimonio de generosidad cristiana?
Susana Herrera: Siento que la donación de órganos es un acto de amor. El hombre por su naturaleza quiere ser generoso, pero en momentos de bloqueo por el dolor parece que esos principios fundamentales los olvidamos. Pero sin embargo, si lo tuviéramos asumido como que cada día hay que levantarse o dormir, no sucederían este tipo de cosas. No es más cristiano el que va a misa o reza, sino el que es consecuente con sus principios y testimonio de vida. No se puede separar una cosa de la otra, como dice el refrán "hay que predicar dando trigo".

-¿Cómo suele reaccionar la gente cuando conoce su historia?
Susana Herrera: Cuando la gente conoce mi historia, dice que soy una mujer fuerte y que he sido valiente. Yo pienso que he hecho lo que me hubiera gustado que hicieran conmigo.
Nadie es mejor que nadie, pero sí debemos ponernos en el lugar de los demás, que a veces no escuchamos o no echamos cuentas porque estamos metidos en nuestras historias cotidianas. Pero ante situaciones así, debemos abrir nuestros corazones, y no ser valientes, sino conscientes de la necesidad de nuestra decisión, por ella podemos dar una calidad de vida a alguien.
Con la muerte de mi hijo he aprendido muchas cosas, pero sobre todo me ha hecho ver con mayor amplitud el dolor de los demás, a la vez que me ha hecho sentir la presencia de Dios con el tiempo que lo hemos tenido entre nosotros. Hemos podido tocar un pedacito de cielo y vivir el amor tan cerca como tan cerca me sigo sintiendo de mi hijo, a un solo latido de distancia.

-¿Cree que debería haber entre los cristianos más sensibilidad hacia esta cuestión?
Susana Herrera: Debería haber sensibilidad hacia esto y hacia muchas otras cosas, pero a veces no le damos la importancia que se merece por desconocimiento, o porque otras cosas tienen prioridad. Pero ¿hay cosa más grande que la propia vida si depende la vida de otros de una decisión nuestra?
El cristiano ha de ser consecuente con los principios y valores que nos enseña el Evangelio, la única manera de hacerlos presentes en el día de hoy es con nuestro testimonio de vida. Por eso me he propuesto contar mi historia, triste pero llena de luz y sal, como el mismo Evangelio.

¿Hemos pensado alguna vez en que podemos ser donantes o portadores de órganos? Aunque no lo creamos, nos espera a la vuelta de la esquina. Gracias a vosotros por hacer público este testimonio de amor. Gracias a la gran familia de los trasplantes por darnos vida. Gracias a la Iglesia que he conocido y me ha hecho descubrir el sentido de la vida. Y sobre todo, gracias a mi hijo por ser un mensajero de amor, esperanza y vida en nuestras vidas. Gracias mi niño.

Fuente: Veritas AV05090911

2 Comments:

Blogger Carlos Bartolomé Santos said...

Desde entonces siento que es prestada.
La verdad es que nadie sabe ni el día ni la hora. Para mi la vida es un don –un regalo hermoso- y Dios es el dueño.
Gracias Señor, por permitirme disfrutar de su compañía


Hermoso mensaje, gracias por compartirlo.
Dios T Bendiga

10:55 PM  
Blogger Apóstol said...

Carlor21: Gracias por tu visita, me daré una vuelta por tus blogs. Nos leemos.
La Paz del Señor

12:07 PM  

Publicar un comentario

<< Home