Recien publicado en la Agencia Veritas.
"La Iglesia necesita cristianos adultos que sepan expresar la fe a través del arte"
Fecha de publicación: 21/09/2005 19:33
Lugar: San Pedro del Pinatar (Murcia)
(VERITAS) El administrador apostólico de Cartagena y arzobispo de Zaragoza, monseñor Manuel Ureña, presidirá esta noche en la parroquia de la Santísima Trinidad de la localidad murciana de San Pedro del Pinatar, la entrega de un gran retablo en el que el iniciador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, ayudado por un equipo de pintores, ha realizado un Pantocrátor rodeado por escenas evangélicas, desde la Anunciación hasta la Asunción de la Virgen María.
De la misma manera que en la catedral madrileña de la Almudena y en otras realizadas en iglesias de diversas partes del mundo, Argüello realizó una obra inspirada en el arte de las iglesias orientales, tanto en las composiciones como en la forma de realizarlas, con ayunos y oraciones.
Para Kiko Argüello, que participará, invitado por el Papa, en el próximo Sínodo de los obispos, al Iglesia necesita encontrar su propio canon estético que exprese, como hace siglos, los misterios de la fe. En esta entrevista a Veritas afirma que la secularización "no es absolutamente negativa", sino que más bien supone "un tiempo de cambio, de bisagra", ante el que "no hay que tener miedo".
-Usted ha dicho en muchas ocasiones que la Iglesia necesita una nueva estética. ¿Cuál es el nexo de esta necesidad con la situación de secularización actual?
Kiko Argüello: Nosotros estamos intentando abrir en las parroquias un proceso de iniciación cristiana que lleve a la gente de una fe infantil a una fe adulta, que sepa responder a todo el proceso de secularización en acto que hay en estos momentos en España y en toda Europa. Europa está andando a toda velocidad hacia la apostasía, como España, hacia la destrucción de la fe.
Por eso es necesario un proceso de iniciación cristiana, como es el Camino Neocatecumenal y que se ha suscitado después del Concilio, para ayudar a los cristianos a responder a todo un cambio sociológico. En este sentido, no somos pesimistas, no es que todo lo que está pasando en España y en Europa sea negativo, sino que vemos que Dios tiene sus tiempos.
Estamos pasando de la Cristiandad, del nacional-catolicismo, a una nueva forma de vivir la fe. Pero eso ya lo había previsto el Espíritu Santo a través del Concilio Vaticano II. Una de las constituciones más importantes del Concilio es la Lumen Gentium, la Iglesia "luz de las gentes". ¿Qué significa esto? Dice Jesús: una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar. Un campesino, cuando sale de casa por las mañanas, ve encima el pueblo; cuando trabaja está viendo el pueblo, cuando vuelve está viendo el pueblo... Si tú trabajas en televisión y eres un cristiano, eres luz en la televisión, todo el mundo te está viendo. Así un médico cristiano, etc.
El problema es qué es un cristiano, ¿en qué se diferencia de otro que no lo es? Hay una diferencia sustancial, importantísima, que hace que el cristiano sea la luz del mundo. Dice san Pablo: llevamos siempre, por todas partes, el morir de Jesús, para que se vea que Cristo vive en nosotros.
Quiere decir que si tú eres cristiano, en toda tu actuación llevas siempre en tu cuerpo, en tu forma de actuar, el morir de Cristo. Claro, si la gente no ha sido catequizada, no tiene idea de nada. El morir de Cristo significa eso, que Cristo murió crucificado, se dejó matar. El cristiano en sus actitudes en la vida se deja crucificar, porque ha recibido vida eterna, tiene la victoria sobre la muerte. Ya no morimos, estamos resucitados en Cristo.
Cuando uno se va a bautizar, se le pregunta: ¿qué pides a la Iglesia? La fe. ¿Y qué te da la fe? La vida eterna. Ahora, esa vida eterna, se tiene o no se tiene. El que la tiene la muestra. El que no la tiene, en cuanto le hacen una injusticia, se pone mal, se defiende.
Y esta fe adulta tiene que expresarse con una estética, con un arte, tiene que inculturarse, encontrar una síntesis entre la fe y la cultura.
-Cuando habla de la belleza de la liturgia, ¿lo hace en el sentido en que lo usa la Iglesia ortodoxa, de la belleza como imagen celestial?
Kiko Argüello: La belleza, dice Dostoyevsky, en su obra "El idiota", en una frase famosa que empleó también Juan Pablo II, el príncipe Mishkin dice: "La belleza salvará al mundo". Y le preguntan: "¿Qué belleza?"; y responde: "Es Cristo la belleza que salvará al mundo". La belleza es muy importante en el mundo. Si los jóvenes no encuentran belleza, se suicidan. Por eso hay hoy un problema gravísimo en los países postcomunistas, donde los barrios son tristes, con las casas todas iguales, y no saben por qué la gente se suicida. En algunos sitios nos están pidiendo a los del Camino construir templos.
También se lo piden al Islam. Pero el Islam tiene una estética, los cristianos no tenemos hoy una estética definida, cada párroco puede construir la Iglesia como quiere, uno la hace con cemento, otra en forma de garaje... no hay una estética definida, y sin embargo la Iglesia antes sí que tenía una estética: ¡las iglesias románicas son siempre iguales! ¡Las pinturas que las adornan son siempre iguales...!
Hoy necesitamos recuperar una estética, pero para tener una estética necesitamos primero tener una fe adulta. El hombre que tiene fe sabe expresarla. ¿Cuál es el problema hoy? Que si tú le das una televisión o le propones hacer una película a un católico, ¡no sabe qué hacer con ella! ¡No saben hacer televisión ni saben hacer nada! Porque no tienen fe. Por eso se hacen cosas muy pobres. Ahora, el que tiene una fe adulta, tiene algo que decir, y eso lo expresa con el arte, con la poesía, con el cine... Necesitamos cristianos en el arte pero no hay... ¿dónde están? No tenemos cristianos formados... Nosotros en el Camino estamos formando pintores, artistas, esto es fundamental.
-En esta obra, después de haber ayunado, de la oración, de las dificultades... ¿qué recompensa obtiene Kiko Argüello?
Kiko Atgüello: Nosotros trabajamos gratis, absolutamente gratis. Creemos, como dice la Iglesia oriental, que los pintores son gente que anuncia el Evangelio, que son enviados por el obispo. Nosotros, en esta Iglesia, fuimos enviados oficialmente por el obispo, con todo el pueblo presente, para hacer esta obra, reconociendo que tenemos capacidad para hacerla. Yo lo hago gratis, para anunciar el Evangelio, no permito que me den después nada.
Mi gloria está en trabajar gratis y los que están pintando conmigo, lo mismo. Estamos convencidos de hacer un bien, con eso ya estamos pagados. Me dijeron que hubo aquí en este templo, hace unos días una boda (el mural estaba a medio pintar) y que una chica en una silla empezó a llorar sin parar. Una persona al lado le preguntó qué le pasaba, y contestó que viendo estas imágenes había sentido una llamada a convertirse. Mucha gente recibirá la gracia de Dios a través de estas imágenes.
-¿Por qué en Murcia?
Kiko Argüello: ¡Pregúnteselo a Dios! Es sorprendente lo que está sucediendo con el Camino Neocatecumenal. En Murcia tenemos más vocaciones al sacerdocio que en ninguna parte del mundo. ¿Por qué? La secularización que ha cogido España y dado la vuelta en Barcelona y en el País Vasco, aquí ha golpeado menos, porque el cristianismo tiene unas raíces más profundas y la secularización está llegando más lentamente. Todavía la familia es fuerte.
Es tremendo por ejemplo lo que está pasando en Navarra, cuna de tantas vocaciones misioneras, y sin embargo está muy secularizada... Murcia está dando muchas vocaciones. Esta parroquia de San Pedro del Pinatar fue la que primero acogió el Camino Neocatecumenal en esta zona; no es casualidad que se haga aquí el primer acto de esta síntesis entre la fe y la cultura. El otro día estuvieron aquí algunos políticos, Camps, Trillo, y les impresionaron las pinturas, estaban contentísimos.
-En el pasado encuentro en Bonn dijo que para superar la crisis que hay en Europa hacían falta sacerdotes santos. ¿Cuál es el papel de los laicos?
Kiko Argüello: Yo puse el ejemplo en Colonia, ante los jóvenes del Camino, que relata la Historia de la Salvación. Cuando los israelitas entraron en la Tierra Prometida, se encontraron con el Jordán que les cortaba el paso. No podían pasar. Entonces dijo Dios que los sacerdotes, que llevaban el arca, entraran en el agua. En cuanto los sacerdotes tocaron el agua, inmediatamente ésta se detuvo. En una parte se hizo un dique y la otra parte se fue hacia el mar Muerto, y Josué, que era un laico, guió a todo el pueblo, las familias, los rebaños... a través del río, mientras que los sacerdotes con el arca, detenían el agua, que en la Escritura es el símbolo de la muerte, la secularización.
La eclesiología anterior diferenciaba entre el clero y los laicos, el clero que tenía todos los carismas, frente al pueblo, que era algo así como la "clase de tropa". La construcción del templo reflejaba esto, el altar al fondo y todos dispuestos como en batallón. Ahora se ha puesto de manifiesto una nueva eclesiología de comunión, donde están los carismas. Estamos en comunión con los curas, yo trabajo con ellos. Es algo fantástico, somos como un cuerpo, cada uno tiene un carisma. Tu tienes el don de hacer televisión y yo el de pintar, tu tienes tu carisma y yo tengo el mío, aquí no tenemos problemas de competencia.
-Usted ¿tiene un grupo de trabajo ya formado o pinta cada vez con unos colaboradores distintos?
Kiko Argüello: Tenemos un equipo, igual que hay equipos de catequistas, tenemos equipos de pintores. Hay uno que es un profesional, con unos ayudantes, que se dedica a reproducir estas pinturas. Ahora nos han encargado unas pinturas en una catedral en Australia, para los aborígenes. Este pueblo tiene un problema gravísimo, ha pasado de casi la Edad de Piedra a nuestra época, y no lo han asimilado; el Estado Australiano no sabe qué hacer con ellos, se drogan, beben, se suicidan... El Camino ha logrado hacer comunidades con esos aborígenes, y el arzobispo de la zona nos ha dicho que tiene un proyecto con estas pinturas.
Imaginaos uno de estos aborígenes que entra aquí, y ve estas pinturas, algo le conmueve, le toca las raíces más profundas…
-¿Cómo ve la situación de España en estos momentos?
Kiko Argüello: ¿España? Como Dios lo permite… Estamos en un momento de bisagra, de cambio de dirección. No hay que asustarse, sino responder con honestidad cada uno a lo que Dios nos está pidiendo. Las autonomías, por ejemplo, son algo fantástico. Por supuesto que no estoy de acuerdo con ciertas leyes como el "matrimonio homosexual", que toca el contenido más fundamental de la familia. Del resto, con muchas cosas estoy de acuerdo.
-Quiere decir que de este tiempo, no todo es negativo…
Kiko Argüello: No, no, no es negativo en absoluto. El problema es que no tenemos cristianos serios. Un cristiano adulto participa del don profético por su bautismo, entonces tiene un discernimiento para saber lo que está pasando y cómo responder. El problema que tenemos la gente que no tenemos más fe que la de la primera comunión, no se pueden responder a los problemas actuales. Necesitamos una iniciación cristiana urgente.
-En cierto sentido, ¿la secularización está siendo buena para la Iglesia?
Kiko Argüello: Sí, sí, está siendo muy importante en el sentido de que la Iglesia vuelve a recuperar el espíritu de la Iglesia primitiva, que se encontró en medio del paganismo, pequeñas comunidades que vencieron al imperio romano.
Esto hay que entenderlo muy bien, el paganismo de Roma era algo impresionante, la crueldad, la sangre, la esclavitud, las orgías… en el Coliseo, la gente pagaba por ver cómo un oso destrozaba a un hombre. Y sin embargo, Dios puso a estas pequeñas comunidades "en el candelero", en la persecución, tres siglos de persecución. ¿Y qué signo dieron? Hoy tenemos una cultura occidental cuyas raíces cristianas están manchadas de la sangre de los mártires.
-¿Cómo ve Benedicto XVI a los nuevos carismas eclesiales?
Kiko Argüello: El Papa quiere tener de nuevo en mayo un encuentro con las nuevas realidades eclesiales surgidas del Concilio. El problema es que la Iglesia misma, los párrocos, los obispos, se den cuenta de que necesitan a los carismas, y dejen de verlos con sospecha. Antiguamente existía la tensión entre los religiosos y las diócesis, hoy esto pasa con los carismas. Si Dios ha suscitado estos carismas es para ayudar a la Iglesia, y no porque lo haya hecho un laico, pintor, un tal Kiko, ya no vale. Hemos tenido muchas dificultades en ese sentido. Pero la obra de Dios siempre viene con persecución.
VERITAS AV05092108
Fuente: http://www.agenciaveritas.com/noticia.php?id=AV05092108